
Kapsul Chile cuenta con tecnología alemana para fabricar las cápsulas de Complex y PVC. Sus sistemas incluyen unidades de aplicación de folia en la falda y cinta de desgarre.
En la rueda porta-mandriles se unen la falda y la medalla (top), en la cual se aplica folia, cuño e impresión de tinta en el sobre relieve.
La impresión de la falda y medalla se realiza en máquinas impresoras Nilpeter (Dinamarca), con tintas no contaminantes y libres de solventes, pudiendo imprimir hasta 7 colores si el diseño lo contempla, aplicando barniz de sobreimpresión opaca o brillante.


Son utilizadas generalmente por vinos Reserva y Premium. Tienen la particularidad de adaptarse en forma perfecta a la botella por presión, en las líneas de embotellado.

Son utilizadas para vinos varietales. Se adaptan a la botella por calor debido a que el PVC es termocontraible.


Para aceites de oliva y licores se confeccionan cápsulas con cinta de desgarre, que facilitan la apertura de la tapa.
También para vinos con Screw Cup, por motivos de seguridad y presentación.
Kapsul Chile desarrolla cápsulas de Complex y PVC según muestras proporcionadas por el cliente para replicar colores, folias y cuños. Además, considera la funcionalidad de las cápsulas en la línea de embotellado, confeccionándolas de acuerdo a su medida exacta según la boca de la botella.
También se desarrolla diseños nuevos, potenciando la experiencia de Kapsul Chile en gráfica y su tecnología 2009.
La mantención de un stock crítico de aquellas cápsulas estratégicas aprobadas por Control de Calidad de las viñas en la planta de Kapsul Chile, permite asegurar entregas imprevistas.
Los plazos de entrega son acordados con los clientes, de modo, de definir en conjunto las fechas a cumplir.
El servicio de Kapsul Chile contempla soporte técnico en la implementación de sus productos.
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A mediados del siglo XVIII, en las cortes reales eran habituales los grandes banquetes regados con los mejores vinos (la mayoría proveniente de Burdeos) los que se conservaban en barricas de madera. A medida que el vino se consumía, el resto se convertía en vinagre. La aparición de la botella de vidrio y el tapón de corcho solucionó este problema, pero aparecieron algunos nuevos.
Los reyes comenzaron a notar que el número de botellas disminuía, que el contenido de algunas se “evaporaba” o que en otras el vino había sido reemplazado por algún otro líquido. Fue cuando se decidió colocar un lacre, con el sello real, encima del corcho. El lacre se debería romper sólo si el rey lo ordenaba, bajo riesgo de pena de muerte para quien no cumpliera la ordenanza. Éste fue el principio de la cápsula.
Nuevos problemas aparecieron con el lacre. Al ser un material poco flexible eran habituales las roturas y en la mesa pedacitos de esta sustancia ensuciaban copas, platos y comidas.
En 1789 un húngaro crea la primera cápsula de estaño, cuya utilización se expandió rápidamente por todo el viejo continente. En la actualidad se suele colocar algunos datos importantes como nombre y logo de la bodega, marca del vino o año de cosecha, ya que la función principal de la cápsula sigue ligada a su origen: ser un precinto de la calidad y veracidad del buen vino.
